Alimentación y Estilos de vida
Spento

¿Problemas de estómago?

Lo primero de todo: una alimentación sana y un estilo de vida adecuado.Muchos libros, artículos y programas de televisión que tratan acerca de los trastornos del estómago dan muchos tipos de consejos, con largas listas de alimentos “sí” y “no”.

Comencemos, por ejemplo, por el problema de la acidez.

En realidad, los expertos en “buenas reglas alimentarias” aún no se han puesto totalmente de acuerdo sobre qué comportamientos son beneficiosos y cuáles perjudiciales en relación a la acidez.

Pero existen una serie de recomendaciones que tradicionalmente han demostrado ser útiles para mejorar en general el buen funcionamiento del estómago: perder el peso excesivo, evitar comidas muy copiosas, especialmente por la noche poco antes de ir a dormir, evitar los alimentos que reducen la eficacia de la “válvula” entre el estómago y el esófago (chocolate, cebolla, menta), las bebidas alcohólicas, las grasas. Una recomendación sobre la que están de acuerdo gran parte de los expertos es la de eliminar los alimentos que para un determinado paciente crean problemas de estómago. Siempre resultan útiles, en estas circunstancias, las sustancias naturales, que como se ha visto antes, contribuyen a proteger el estómago frente a los daños que puede producir el ácido gástrico. En los casos en que el trastorno es más intenso o en que se sufre una enfermedad por reflujo gastroesofágico se administran medicamentos que bloquean la producción de ácido gástrico. Los más importantes son los Inhibidores de la bomba de protones (solicite la ficha técnica del medicamento a su farmacéutico). Son medicamentos que receta el Médico, pero también pueden comprarse sin receta: en estos casos, de todas formas, siempre conviene pedir consejo al Farmacéutico.

Spento

•Reducir el exceso de peso: ¡el sobrepeso y la obesidad empeoran considerablemente el reflujo!
•Levantar unos 20 cm la parte de la cabeza de la cama para reducir los reflujos nocturnos.
•No comer demasiado rápido o fuera de horario; masticar bien los alimentos antes de tragarlos.
•Dejar que pasen al menos dos horas desde la última comida antes de ponerse en posición horizontal o acostarse.
•Evitar el tabaco y las bebidas alcohólicas.
•Realizar actividades relajantes y ligeras después de las comidas (caminar, leer, hablar, etc.), no realizar actividades físicas que supongan un esfuerzo intenso (por ej. body building).

•Excluir o reducir todo lo posible los alimentos que permanecen mucho tiempo en el estómago debido a su composición o a la forma de prepararlos.
•Cocinar de manera simple reduciendo los condimentos grasos (aceite, mantequilla, mayonesa..), evitar los fritos y algunos alimentos como el tomate, la cebolla, la menta, el chocolate, el té, los alimentos grasos y los picantes. Tratar de averiguar uno mismo qué alimentos empeoran la digestión o el reflujo ácido.
•Evitar las comidas muy copiosas, sobre todo por la noche, y distribuir con regularidad las comidas durante el día; no acostarse antes de

Spento

Qué se puede hacer si se tiene estreñimiento?

En caso de estreñimiento ocasional, sin “señales de alerta”, el uso esporádico de un producto que favorezca la evacuación (laxante) puede resolver el problema. En caso de estreñimiento crónico el objetivo es normalizar las evacuaciones y aliviar las posibles molestias, como el esfuerzo excesivo, la hinchazón abdominal y la sensación de evacuación rectal incompleta. El primer tratamiento, de importancia fundamental, consiste en aumentar el agua que se bebe (hasta unos 2-3 litros al día); generalmente también resulta útil aumentar la actividad física, pero es indispensable consumir más fibras alimenticias, ¡teniendo en cuenta que un aumento de fibras no acompañado de una ingestión adecuada de líquidos puede empeorar la situación! Se comienza consumiendo alimentos ricos en fibra (pan integral, legumbres, fruta y verdura) y si ello no basta (como ocurre a menudo, sobre todo con las personas ancianas) deben tomarse los “laxantes formadores de volumen”, que actúan aumentando el volumen de las heces. Estos contienen sustancias naturales o derivados semisintéticos y sintéticos. Entre las sustancias naturales cabe destacar algunas malto dextrinas resistentes que se obtienen del maíz y que no solo son útiles para el reequilibrio del tránsito intestinal, sino que además son muy tolerables.

Muchas personas utilizan como emoliente fecal el aceite de parafina: se recuerda que esta sustancia puede producir irritación en el recto y el ano y, si se usa mucho tiempo, reduce la absorción de algunas vitaminas. Los laxantes “osmóticos” actúan aumentando el agua que contiene el intestino.

El citrato, el hidróxido y el sulfato de magnesio hacen las heces más líquidas y voluminosas. El uso frecuente de estos laxantes se desaconseja por el riesgo de acumulación de magnesio (se absorbe una pequeña cantidad de la dosis administrada), sobre todo en individuos con insuficiencia renal o en edad pediátrica. Forman parte de esta categoría la lactulosa (que generalmente produce un fuerte aumento de gases intestinales) y el poli etilenglicol (PEG). Existen una infinidad de productos que estimulan el tránsito a base de plantas medicinales que contienen antraquinonas, que aumentan los movimientos intestinales y el agua contenida en el intestino.

Spento